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Este extraordinario DVD contiene las reflexiones e ideas de 32 estudiosos del Libro de Mormón. Aunque no representan la opinión oficial de la Iglesia es una gran ayuda para la comprensión de este texto sagrado. En el podemos encontrar una descripción de la tierra de Mormón, la historia religiosa, la cultura, y las tradiciones, creando un mosaico fascinante. La deslumbrante belleza de las imágenes filmadas en Guatemala y Mexico combinado con el arte de Joseph Brickey iluminan el escenario en el que se desarrolla la historia del del Libro de Mormón.Gracias a nuestros amigos de infosud podemos disfrutar de algunas partes de este maravilloso documental.
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por John A. Tvedtnes Traducido por María Estrella La Font Díaz
Uno de los propósitos del Libro de Mormón es prestar apoyo a la Biblia. Unos cuatro siglos después de la visita de Jesucristo a los nefitas en el Nuevo Mundo, Mormón escribió: "Porque he aquí, se escriben éstos [estos anales, es decir, el Libro de Mormón] con el fin de que creáis en aquéllos [aquellos anales, es decir, la Biblia]; y si creéis en aquéllos, también creeréis en éstos [...]" (Mormón 7: 9).
En el presente artículo examinaremos algunas de las formas en que el Libro de Mormón nos ayuda a entender la Biblia.
Jesús es el Hijo de Dios La primera forma en que el Libro de Mormón apoya a la Biblia es testificando que la declaración que se halla en la misma de que Jesús es el Hijo de Dios y el Salvador del mundo es correcta. Nefi, quien había llegado de Jerusalén a las Américas seis siglos antes de Cristo, escribió que "según las palabras de los profetas, el Mesías viene seiscientos años a partir de la ocasión en que mi padre salió de Jerusalén; y según las palabras de los profetas, y también la palabra del ángel de Dios, su nombre será Jesucristo, el Hijo de Dios" (2 Nefi 25: 19). Más de cuatro siglos después, uno de los descendientes de Nefi, un rey llamado Benjamín, profetizó en cuanto a la venida del Salvador: "Y se llamará Jesucristo, el Hijo de Dios, el Padre del cielo y de la tierra, el Creador de todas las cosas desde el principio; y su madre se llamará María" (Mosíah 3: 8). Alma, un profeta de la siguiente generación, también declaró que "el Hijo de Dios viene sobre la faz de la tierra. Y he aquí, nacerá de María, en Jerusalén, que es la tierra de nuestros antepasados, y siendo ella virgen, un vaso precioso y escogido, a quien se hará sombra y concebirá por el poder del Espíritu Santo, dará a luz un hijo, sí, aun el Hijo de Dios" (Alma 7: 9-10). Cuatro siglos después que Cristo viniera a enseñar a los nefitas, Mormón escribió: "Sabed que debéis llegar al conocimiento de vuestros padres, y a arrepentiros de todos vuestros pecados e iniquidades, y creer en Jesucristo, que él es el Hijo de Dios" (Mormón 7: 5).
El Libro de Mormón deja claro que la profecía del siervo de Dios, que se encuentra en Isaías 53, se refiere a Jesucristo (ver Mosíah 14-15). También nos dice que cuando Abraham fue "obediente a los mandamientos de Dios al ofrecer a su hijo Isaac", esto era "una semejanza de Dios y de su Hijo Unigénito" (Jacob 4: 5).
Profetas que no se mencionan en la Biblia El profeta Helamán, del Libro de Mormón, escribió que "todos los santos profetas" de los tiempos antiguos habían testificado que Cristo vendría (Helamán 8: 16). Menciona a los profetas bíblicos Abraham, Moisés, Isaías y Jeremías, y también a otros profetas llamados Zenós, Zenoc, Neum (Helamán 8: 17-20). Hay varios pasajes en la Biblia que mencionan a profetas cuyos escritos se perdieron en la antigüedad (1 Crónicas 29: 29; 2 Crónicas 9: 29; 12: 15; 13: 22; 20: 34; 26: 22; 33: 18-19). Gracias al Libro de Mormón, sabemos que hubo otros profetas cuyos escritos ya no existen. Esto concuerda con lo que dicen algunos de los primeros Padres de la Iglesia de los primeros siglos después de Cristo, tales como Eusebio, Agustín, Irineo, Clemente de Alejandría y Justino Mártir, quienes a veces citaron libros proféticos que ya no aparecen en nuestra Biblia moderna.
Las "otras ovejas" de Jesús Mientras se encontraba en Jerusalén, Jesús dijo a sus discípulos: "Yo soy el buen pastor, y conozco a mis ovejas, y las mías me conocen" (Juan 10: 14). Asimismo declaró: "También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor" (Juan 10: 16). El Libro de Mormón nos informa que estas otras ovejas fueron los nefitas, cuyos antepasados habían llegado de Jerusalén seiscientos años antes de Cristo. Cuando se apareció a los nefitas tras su resurrección, Jesús les dijo: "Y de cierto os digo que vosotros sois aquellos de quienes dije: Tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo yo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño y un pastor" (3 Nefi 15: 21).
El Sermón del monte Uno de los sermones más conocidos de Cristo, el Sermón del monte, se encuentra en Mateo, capítulos 5-7. Según el Libro de Mormón, dio este mismo mensaje a los nefitas en el Nuevo Mundo, si bien con unos pocos cambios (ver 3 Nefi, capítulos 12-14). Estos cambios nos proporcionan una mejor comprensión del significado de sus enseñanzas. Uno de ellos se encuentra en las bienaventuranzas. En Mateo 5: 6, Cristo dice a sus discípulos: "Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados". La versión del Libro de Mormón dice: "porque ellos serán llenos del Espíritu Santo".
Tras efectuar algunas advertencias sobre las tentaciones sexuales en Mateo 5: 27-28, los versículos 29-30 contienen unas declaraciones enigmáticas, según las que uno debe 'sacarse el ojo derecho' o 'cortarse la mano derecha' si le son ocasión de caer. Estas expresiones pueden haber sido idiomáticas o simbólicas y así haber tenido un sentido específico para los que escuchaban a Jesús, pero no son fácilmente inteligibles hoy en día. De manera similar, estas expresiones probablemente no habrían tenido mucho significado para los nefitas que vivían al otro lado del mundo. En el Libro de Mormón, Cristo dijo algo diferente: "He aquí, os doy el mandamiento de que no permitáis que ninguna de estas cosas [tentaciones] entre en vuestro corazón, porque mejor es que os privéis de estas cosas, tomando así vuestra cruz, que ser arrojados en el infierno" (3 Nefi 12: 29-30). Así, aprendemos que Cristo estaba enseñando que deberíamos resistir las malas tentaciones.
En Mateo 6: 25-34, Cristo manifiesta no estar preocupado por qué comer, qué vestir o dónde cobijarse. Éste es un consejo extraño para las madres y padres que tienen que cuidar no sólo de sí mismos, sino también de sus hijos. ¿Quería realmente el Salvador decir que no debemos salir a buscar trabajo y procurar por las necesidades de la vida? De nuevo, el Libro de Mormón clarifica esta situación al explicar que Jesús dirigió estas palabras en específico a un grupo selecto de doce discípulos, a quienes iba a enviar a predicar el evangelio (ver 3 Nefi 13: 25-54). A la luz de esto, es probable que las palabras del capítulo 6 de Mateo estuvieran sólo dirigidas a los doce apóstoles, no a todos los seguidores de Cristo. Era mientras viajaban al servicio de Dios cuando los doce no debían preocuparse por los asuntos mundanos, sino por edificar el reino de Dios1.
Textos de Isaías El Libro de Mormón contiene casi 500 versículos citados del profeta bíblico Isaías. Unos 70 de éstos son paráfrasis; del resto, la mitad coincide con el texto bíblico y la otra mitad contiene variantes. Mientras que algunas de estas diferencias son insignificantes, hay 234 que mejoran nuestra comprensión de la Biblia. Muchas de éstas encuentran apoyo en diversos manuscritos hebreos de la Biblia (incluyendo los Rollos del Mar Muerto) o en traducciones muy tempranas de la misma, como es el caso de la Septuaginta, que es una versión en griego del Antiguo Testamento elaborada en el siglo II antes de Cristo.
Por ejemplo, Isaías 2: 16 contiene las palabras "y sobre todas las naves de Tarsis", mientras que el Libro de Mormón, al citar este pasaje, dice "y sobre todos los barcos del mar, y sobre toda nave de Tarsis" (2 Nefi 12: 16). La porción adicional no se encuentra en el texto hebreo de Isaías. Pero en la Septuaginta leemos: "y sobre todo barco del mar" en vez de "y sobre todas las naves de Tarsis". El Libro de Mormón preserva la lectura tanto del texto hebreo como del griego, lo que sugiere que el hebreo podría haber perdido una porción mientras que el griego habría perdido la otra. Las dos juntas forman un paralelismo, figura poética que abunda en la Biblia y, de forma muy especial, en los escritos del profeta Isaías.
Cuando en 2 Nefi 23: 22 se cita Isaías 12: 22, añade la siguiente frase al final del versículo: "Pues la destruiré prestamente; sí, porque tendré compasión de mi pueblo, mas los impíos perecerán". Las diferentes versiones prestan parcialmente apoyo a la adición del Libro de Mormón. La Septuaginta añade "será hecho rápidamente, y no con retraso", mientras que uno de los Rollos del Mar Muerto (1QIsa) añade "más (todavía, aún)". Es posible que esta pérdida en el texto hebreo común se produjera debido a un proceso que se conoce como haplografía. El trozo que se añade en el pasaje del Libro de Mormón probablemente comenzaba con la palabra hebrea KY, "pues", que casualmente es la palabra con la que se inicia el siguiente versículo (Isaías 14: 1 = 2 Nefi 24: 1). Es evidente que alguno de los primeros copistas del texto en hebreo saltó inadvertidamente con la vista de la primera aparición de esta palabra a la segunda, omitiendo así todo el pasaje, que sí que se mantuvo en la versión del Libro de Mormón. Además, Isaías 14: 1 no constituye una continuación lógica de Isaías 13: 22, a no ser que intervenga el trozo añadido por el Libro de Mormón, que introduce el tema de la misericordia de Dios hacia Israel.
Hay otros muchos ejemplos de variantes de este tipo en el texto de Isaías que se clarifican por medio de las citas de Isaías del Libro de Mormón, pero éstos serán suficientes para demostrar que a veces se puede usar un texto antiguo de escritura para ayudar a comprender otro texto2.
Leyes mayores y menores El apóstol Pablo escribió a los Gálatas: "Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa" (Gálatas 3: 19). Esto sugiere que la ley de Moisés fue superpuesta por encima de algo distinto que los israelitas habían recibido de Dios, probablemente algo que era parte de una ley mayor. Debido a que los diez mandamientos se citan con autoridad como la palabra de Dios en el Antiguo y el Nuevo Testamento, así como en el Libro de Mormón, deben ser parte de la ley mayor que permaneció incluso bajo el convenio hecho en Sinaí. Por tanto, no constituirían parte del "acta de los decretos", que, como dijo Pablo, Cristo quitó "de en medio [...] clavándola en la cruz" (Colosenses 2: 14).
Cristo dijo a los nefitas: "en mí se ha cumplido la ley de Moisés" (3 Nefi 9: 17; véase también 3 Nefi 12: 18-19, 46; 15: 4-5, 8). Pero, al parecer, estaba sugiriendo que sólo se había cumplido la parte menor de dicha ley cuando dijo: "He aquí, tenéis los mandamientos ante vosotros, y la ley se ha cumplido" (3 Nefi 12: 19). El profeta Abinadí, del Libro de Mormón, si bien señaló que la salvación no viene por la ley de Moisés, no obstante, indicó que era importante guardar los mandamientos que eran parte de dicha ley (Mosíah 12: 31-33; 13: 27-30; ver también Alma 25: 16).
Para entender esta cuestión, debemos señalar que la ley de Moisés comprendía tres divisiones: los mandamientos (que a veces se denominaban "ley" o "testimonios"), los estatutos (que a veces se denominaban "ordenanzas"), y los juicios3. Estas mismas tres divisiones de la ley aparecen en el Libro de Mormón, donde en ocasiones se utiliza la palabra "prácticas" por "juicios"4. Gracias a algunos pasajes del Libro de Mormón (Alma 30:3; 2 Nefi 25: 24-25, 30; 4 Nefi 1:12), sabemos que eran los estatutos y juicios (u ordenanzas y prácticas) los que iban a ser eliminados con Cristo, mientras que los mandamientos permanecerían como parte de la ley mayor que Cristo reveló durante su ministerio. Así, el Libro de Mormón explica qué parte de la ley de Moisés es la que se añadió, como dice Pablo, a causa de que los israelitas pecaron.
Conclusiones A partir de las cuestiones que hemos tratado, puede verse que el Libro de Mormón presta apoyo a la Biblia y nos ayuda a entender algunos pasajes difíciles de ésta. Debido a la brevedad de este artículo, sólo hemos podido prestar atención a unos pocos de dichos pasajes.
El Libro de Mormón también señala que la Biblia no es el único volumen de escrituras inspirado por Dios. A través del profeta Nefi, el Señor nos habló en estos últimos días: "Así que no por tener una Biblia, debéis suponer que contiene todas mis palabras; ni tampoco debéis suponer que no he hecho escribir otras más" (2 Nefi 29: 10). El Libro de Mormón es uno de los otros libros que Dios nos ha dado para ayudarnos a entender su voluntad.
Notas: 1.- Para un estudio exhaustivo de los sermones de Jesús en el Viejo y el Nuevo Mundo, véase John W. Welch, The Sermon at the Temple and the Sermon on the Mount (Salt Lake City: Deseret and Foundation for Ancient Research and Mormon Studies, 1990).
2.- Para un estudio extenso, véase John A. Tvedtnes, "Isaiah Variants in the Book of Mormon" (Provo, Utah: Foundation for Ancient Research and Mormon Studies; report No. TV-81, 1983). Para un artículo breve sobre el tema, véase John A. Tvedtnes, "Isaiah Variants in the Book of Mormon," en Monte S. Nyman (ed.), Isaiah and the Prophets (Provo, UT: Religious Studies Center, Brigham Young Univ., en cooperación con Bookcraft, Inc., Salt Lake City, 1984), 164-177.
3.- En la Biblia, véase Deuteronomio 4:1-2, 13-14; 5:28; 6:20; 26:17; 28:45; 2 Reyes 17:34, 37; 2 Crónicas 19:10; 29:19; 33:8; 34:31; Nehemías 9:13-14; 10:30; Jeremías 32:11.
4.-1 Nefi 17:22; 2 Nefi 5:10; 25:25, 30; Mosíah 6:6; Alma 8:17; 25:14-15; 31:9-10; 58:40; Helamán 3:20; 15:5; 4 Nefi 1:12.
Publicado en: http://farms.byu.edu/display.php?table=foreign_lang&id=3
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Este modelo del Templo de Nauvoo refleja la belleza del edificio original. |
Los estudiosos del mormonismo y de la francmasonería barajan la existencia de una supuesta relación entre los ritos masónicos y la ceremonia del templo de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Si bien hay quienes argumentan que José Smith tomó elementos de la francmasonería para crear la ceremonia del templo, la investidura es más congruente con las Escrituras de los Santos de los Últimos Días (particularmente con los libros de Abraham y Moisés) y con los ritos de la antigüedad, que con la propia francmasonería. Para los Santos de los Últimos Días, las ordenanzas de la casa del Señor constituyen una restauración revelada de la antigua ceremonia del templo, y su relación con la francmasonería es casual. Ni ambas son antitéticas, ni suponen una amenaza la una para la otra. Además, ninguna de las dos instituciones desalienta el estudio de los antiguos orígenes de sus respectivas ceremonias.
En el mundo antiguo abundaban las ceremonias sagradas. Modificados con el paso del tiempo, estos ritos existieron en alguna de sus variantes entre los antiguos egipcios, los coptos, los cristianos, los israelitas y los masones, así como en las liturgias católica y protestante. Sus elementos más frecuentes comprenden la vestimenta de ropajes especiales, la presencia de un discurso ritualista, la dramatización de arquetipos, la comunicación de instrucciones y el empleo de gestos simbólicos. Un tema común a muchos de ellos (presente en el egipcio Libro de los Muertos, en los textos de las pirámides egipcias y en los círculos coptos de oración, por poner un ejemplo) es el trayecto del hombre por la vida y su intento, tras la muerte, de superar a los centinelas que guardan la entrada a la dicha eterna con los dioses. Aunque estas ceremonias varían sustancialmente, la presencia de importantes puntos comunes nos alerta de la posibilidad de una remota fuente común.
Por ejemplo, los textos de las pirámides egipcias abordan seis temas principales: 1) la existencia de un primigenio texto escrito que da origen a los ritos; 2) la purificación (que incluye la unción, la catarsis o purificación propiamente dicha y la vestimenta de determinadas ropas); 3) la creación (textos de la resurrección y el despertar); 4) el jardín o huerto (con motivos arbóreos y alimentos rituales); 5) el viaje (protección, un barquero y los textos de Osiris); y 6) la ascensión (con la victoria, la coronación, la aceptación en una sociedad celestial y los textos de Horus). Al igual que en estas antiguas ceremonias, la investidura del templo realiza incursiones alegóricas en estos temas no como la imagen de una realidad inmediata, sino a través de un modelo que establece el patrón de la vida humana en esta tierra y el plan divino del que forma parte.
Las ceremonias masónicas también son alegóricas; muestran estadios de la vida (la juventud, la madurez y la senectud), cada uno con las cargas y los retos que le son propios, a los que siguen la muerte y la tan ansiada inmortalidad. No hay un acuerdo general respecto al nacimiento de la francmasonería. Algunos historiadores remontan el origen de la orden a Salomón, Enoc o incluso Adán, mientras que otros argumentan que si bien el simbolismo masónico puede ser antiguo, como institución surge en la Edad Media o incluso después.
Aun cuando en esta dispensación la investidura data de la época de Kirtland y Nauvoo, los Santos de los Últimos Días creen que las ordenanzas del templo son tan antiguas como el hombre y que los principios básicos del Evangelio de Jesucristo, incluidos sus ritos y enseñanzas, le fueron revelados a Adán. Los principios y las ordenanzas de salvación se revelaron posteriormente a Set, Noé, Melquisedec y a todo profeta a quien se confirió el sacerdocio, incluido Pedro. Los Santos de los Últimos Días creen que las ordenanzas efectuadas actualmente en los templos son réplicas de los ritos que formaron parte de las enseñanzas de Dios desde el principio.
El profeta José Smith sugirió que la investidura y la francmasonería compartían la misma fuente. Por eso, algunos masones de Nauvoo creían que la investidura era la restauración de un ritual preservado de modo imperfecto en la francmasonería y consideraban a José Smith como el maestro de los principios subyacentes y del simbolismo alegórico (Correspondencia de Heber C. Kimball con Parley P. Pratt, 17 de junio de 1842, Archivos de la Iglesia). La filosofía y las doctrinas principales de la francmasonería no resultan fundamentalmente incompatibles con las enseñanzas, la teología y las doctrinas de los Santos de los Últimos Días, puesto que ambas resaltan la moralidad, el sacrificio, la consagración y el servicio, y también ambas condenan el egoísmo, el pecado y la codicia. Es más, el objeto del ritual masón es instruir, es decir, brindar la verdad al hombre a fin de que pueda seguirla.
Las semejanzas en ambos rituales se limitan a un pequeño número de acciones y palabras; de hecho, hay quienes encuentran más similitudes entre la investidura y los textos de las pirámides o los documentos coptos, que entre ésta y la francmasonería. Incluso allí donde ambos ritos confluyen en su simbolismo, difieren en la esencia de su significado. Además de los temas de la creación y la vida, ambas ceremonias coinciden en invitar a los participantes a concertar convenios. Sin embargo, sólo la investidura vincula los convenios con bendiciones eternas y con Jesucristo. La ceremonia masónica no resalta el sacerdocio ni la necesidad de estar comisionado por Dios para representarle. La activa participación de Dios en el mundo y en la vida de los hombres es un tema característico del templo. Si bien los masones creen en un Dios indefinido e impersonal, todo elemento de la investidura procede de Él y regresa a Él, un ser real que también es el Padre Eterno del hombre. La investidura centra su atención en las eternidades y la vida eterna, mientras que la francmasonería se ciñe a esta tierra y está impregnada de leyendas humanas y de la esperanza de un mundo mejor.
La francmasonería es una sociedad fraternal y en su ritual toda promesa, juramento y acuerdo se realiza entre sus miembros. En la investidura del templo, todos los convenios se efectúan entre la persona y Dios. En la francmasonería, los periodos de prueba, la graduación, las sanciones y las sentencias se deciden en consonancia con las reglas de la fraternidad o mediante el voto de sus miembros. En la investidura, Dios es el único juez. El rango y los ascensos tienen mucha importancia en la francmasonería, mientras que en los ritos del templo no hay distinciones: todos los participantes son iguales ante Dios. La batalla entre el bien y el mal, incluido el papel de Satanás, son esenciales para la investidura y tienen una representación gráfica en ella; sin embargo, su ausencia es notable en los ritos masónicos. Las ceremonias del templo resaltan la salvación de los muertos mediante el carácter vicario de sus ordenanzas, como el bautismo por los muertos, mientras que el ritual masónico está exento de representantes que obren a favor de las personas que han fallecido. La mujer participa en todos los aspectos de los ritos del templo, y si bien la francmasonería cuenta con participación femenina, su ritual prescinde de ella. La inclusión de la mujer en la investidura subraya si cabe la diferencia más explícita entre ambos ritos: el ritual del templo une a marido y mujer, así como a su descendencia, en familias eternas. El sellamiento del templo estaría completamente fuera de lugar en el contexto de las ceremonias masónicas.
Por ello, los Santos de los Últimos Días consideran que las ordenanzas de sus templos son fundamentalmente diferentes de los ritos masónicos y consideran que las semejanzas entre ambas ceremonias son los vestigios de un antiquísimo original.
KENNETH W. GODFREY Historiador, escritor y columnista SUD
Bibliografía
IVINS, Anthony W. The Relationship of "Mormonism" and Freemasonry. Salt Lake City, 1934.
MADSEN, Truman G., ed. The Temple in Antiquity. Provo, Utah, 1984.
NIBLEY, Hugh W. The Message of the Joseph Smith Papyri: An Egyptian Endowment. Salt Lake City, 1975.
PACKER, Boyd K. The Holy Temple. Salt Lake City, 1980.
SHEPHERD, Silas H.; Lionel Vibert; and Roscoe Pound, eds. Little Masonic Library, 5 vols. Richmond, Va., 1977, esp. Mervin B. Hogan, "Mormonism and Freemasonry: The Illinois Episode," Vol. 2, pp. 267-326.
Puede ver aqui el original en ingles: http://ldsfaq.byu.edu/emmain.asp?number=86
Traduccido para Teáncum por Juan Piñeiro
Artículo extraido de la Encyclopedia of Mormonism, Edited by Daniel H. Ludlow (New York: Macmillan Publishing, 1992), 528-529. ( ver Encyclopedia of Mormonism )
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Aunque algunos arguyen que José Smith pudiera haber tomado prestados elementos de la Masonería en el desarrollo de la ceremonia del templo, los santos de los últimos días creen que la investidura es una restauración revelada de una ceremonia antigua del templo. Las ordenanzas del templo son parte del evangelio de Jesuscristo y fueron reveladas a Adán y a cada profeta a quienes el sacerdocio fue dado, incluyendo el Apostol Pedro, y en épocas modernas, José Smith. Las semejanzas entre la masonería y la investidura se limitan a una proporción pequeña de acciones y de palabras, y aunque los dos rituales comparten simbolismo, el significado es diferente. En la masonería, todas las promesas se hacen entre los miembros; se es probado, calificado, y penalizando por parte de los miembros; la afiliación y el ascenso depende de los miembros; y creen en Dios como un ser indefinido e impersonal. En cambio, todo en la investifura SUD emana de o se dirige a un Dios personal que es el Padre Eterno del hombre; todos los convenios o promesas se hacen entre el individuo y Dios; los convenios se relacionan con Jesucristo y las bendiciones eternas; no hay promoción, todos son iguales ante Dios; la investidura hace énfasis en el sacerdocio y la salvación por los muertos a través de las ordenanzas del templo en forma vicaria; las mujeres participan en todos los aspectos de los rituales del templo; y los rituales del templo unen a esposos y esposas y sus hijos en familias eternas. los Santos de los Últimos Días ven sus ordenanzas del templo como fundamentalmente diferentes de los rituales Masonicos y de cualquier otros.
Tomado de ""Freemasonry and the Temple," in Encyclopedia of Mormonism, ed. Daniel H. Ludlow, 4 vols. (New York: Macmillan, 1992), 2:528–29.
Los extractos en este sitio han sido preparados por personal e internos de BYU Studies.
http://ldsfaq.byu.edu/view.asp?q=136
Traducción de Juan Javier Reta Némiga
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Selecciones de un articulo traducido por David Cañar. Correcciones menores por lualcaro |

Algunos críticos reclaman que José Smith copió mucha de la estructura y contenido del Libro de Mormón del libro de 1823 de Ethan Smith: View of The Hebrews
El libro de Ethan Smith propone que los indios Americanos son las tribus perdidas de Israel y contiene varios paralelismos aparentes con el Libro de Mormón. Estos paralelismos incluyen viajes largos por motivos religiosos, referencias a guerras, a escrituras, y trabajo de metalurgia; así como insinuaciones morales tales como la denuncia del orgullo. También, según The View of the Hebrews , los indios hablan de un "libro perdido" que ellos dejaron en Palestina. Pero estas similitudes son bastante vagas y generales. Un examen de las exposiciones de los 2 libros muestra que las similitudes son menores y que las diferencias son más que significativas. De hecho, el Libro de Mormón contradice a The View of the Hebrews en casi cada asunto importante que este último considera (quienes son los indios, cómo llegaron al nuevo mundo, cuando llegaron, qué nombres utilizan, cómo viven, etc., etc..)
De hecho, El Centro de Estudios Religiosos de la Universidad de Brigham Young ha publicado recientemente dicho libro "The View of The Hebrews", permitiendo a los Santos de los Ultimos Días y al resto del mundo que vean por sí mismos cuán improbable es que José Smith lo haya plagiado. ( ver reseña en: http://farms.byu.edu/display.php?id=247&table=review
"Quien se tome el tiempo de leer el a menudo citado libro de Ethan Smith y lo compare con el Libro de Mormón encontrará una experiencia maravillosa de fe. Esto es porque verdaderamente está claro que este Libro no puede ser la fuente del Libro de Mormón . Permítame explicarme. La tradición en la que Ethan Smith escribía está basada en trabajos de - como Richard Bushman nos ha recordado - eruditos ingleses quienes identificaban a los aborígenes australianos y americanos como judíos en una época tan temprana como el siglo XVI [Richard L. Bushman, José Smith y los Principios del mormonismo (Urbana: Universidad of Illinois Press, 1988), P. 136]. La idea alcanzó las costas americanas a mediados de 1640 cuando John Eliot, el famoso Puritano "Apóstol a los indios"; Daniel Gookin, Supervisor indio de la Colonia de la Bahía de Massachusetts; y otros Puritanos encontraron similitudes entre la cultura Algonquin y prácticas antiguas israelitas tanto así que se vieron obligados a modificar la opinión popular de entonces - de que los indios eran "Tártaros" gentiles del Asia – al sugerir que los indios eran descendientes de hebreos que habían llegado a América vía un paso en tierra procedentes de Asia y eran descendientes bastante probables de las tribus perdidas que habían venido por la misma ruta. Las generaciones subsiguientes discutieron y promovieron la idea hasta 1775, cuando James Adair desarrolló por completo su "Historia de los indios Americanos". Así que View of the Hebrews de Ethan Smith era sólo uno de varios libros y folletos escritos sobre el tema, tanto en Inglaterra como en América que siguieron la publicación del libro de Adair, todos los cuales se basaron en la contienda Puritana más temprana de que los indios eran descendientes de las tribus perdidas que habían venido a América del Asia vía un puente de tierra o, a lo más, "en canoas, o por otro vía" (P. 84) a través del Estrecho de Bering.
Un hecho importante a recordar es que muchas personas en los inicios de 1800 asumieron que los indios tuvieron alguna conexión con el viejo continente, y las teorías populares incluyeron su descendencia de las tribus perdidas de Israel. Por ejemplo, el Sacerdote Josiah escribió en 1833, "La opinión que los indios Americanos son los descendientes de las Diez Tribus perdidas, es ahora tan popular, y es generalmente creída" (citado por Hugh Nibley, El Profético Libro de Mormón, P. 195). José no tuvo necesidad de plagiar a Ethan Smith por esta causa, que es probablemente el paralelismo más "impresionante" entre los dos libros. La opinión de Ethan Smith, aunque desarrollada minuciosamente, no puede haber parecido excepcional ni digno de mención en su tiempo. De ahí que los críticos del Libro de Mormón en el siglo XIX no vieran causa para ligar el Libro de Mormón con View of the Hebrews - los paralelismos aparentes no son específicos, claros, ni excepcionales. Por lo que se sabe fue sólo alrededor de finales del siglo XIX, cuándo teorías más nuevas habían suplantado la especulación más temprana acerca del origen de los indios, ese libro de Ethan Smith , entonces, empezó a ser mencionado como una fuente posible para el Libro de Mormón. Hoy, puede parecer significativo que Ethan Smith propusiera un origen Israelita para los indios, pero este paralelismo aparentemente no pareció digna de mención para los críticos en los días tempranos de la Iglesia
Mientras que no hay evidencia de que José Smith haya visto una copia del trabajo de Ethan Smith, es todavía físicamente posible que él podría haber tenido una. Existen los reclamos aún oídos de que la familia de Oliver Cowdery tuvo una conexión con Ethan Smith. (Si Oliver supo de algo sobre el plagio implicado en el Libro de Mormón, es interesante que él nunca lo mencionó ni negó jamás su testimonio de la divinidad de ese libro, aún durante el tiempo cuando él tuvo diferencias amargas con José Smith y había dejado la Iglesia.) Si José utilizó realmente View of the Hebrews como su fuente primaria, entonces él debió haber asumido que era exacto y razonable. Si eso es el caso, uno esperaría que él hubiera dependido de ello para detalles importantes, en los temas, y conceptos. En vez de eso, encontramos que él contradice repetidas veces su contenido. Si José plagió a Ethan Smith, nosotros esperaríamos encontrar que los aspectos extraordinarios de View of the Hebrews - ideas, nombres, historias que no son encontradas tampoco en la Biblia ni en otras fuentes - hubieran sido incorporados en el Libro de Mormón, pero tales "huellas digitales" no se encuentran. No hay evidencia verdadera de que José haya dependido de aquel texto. De hecho, hay diferencias extremas entre los dos textos que desafía gravemente la hipótesis de que José Smith plagió a Ethan Smith. Consideren los anti-paralelismos siguientes notados por John Welch en su artículo "View of the Hebrews: An Unparallel" en Reexploring The Book of Mormón, Deseret Book, Salt Lake City, UT, 1992, págs. 83-87:
1. View of the Hebrews comienza con un capítulo sobre la destrucción de Jerusalén por los romanos. No dice nada, sin embargo, acerca de la destrucción en el día de Lehi por los babilónios como el Libro de Mormón.
2. Vew of the Hebrews habla de signos celestiales específicos que marcaron la destrucción romana de Jerusalén. El Libro de Mormón ignora estos detalles singulares y memorables.
3. El capítulo 2 lista muchas profecías acerca de la restauración de Israel, inclusive Deuteronomio 30; Isaías 11, 18, 60, 65; Jeremias 16, 23, 30-31, 35-37; Amos 9; Oseas y Joel. Estas escrituras son esenciales a la lógica y argumento de View of the Hebrews, todavía, con la única excepción de Isaias 11, no aparece ninguno de ellos en el Libro de Mormón.
4. El capítulo 3 es el capítulo más largo en View of the Hebrews. Produce numerosos " notables Hebraismos" como "prueba" que los indios Americanos son israelitas. Ninguno de estos puntos se encuentra en el Libro de Mormón, como uno esperaría si José Smith utilizaba View of the Hebrews para tratar de hacer su libro persuasivo. Por ejemplo, View of the Hebrews afirma repetidas veces que las Diez Tribus vinieron a América vía el Estrecho de Bering, que ellos cruzaron en "tierra seca." Según View of the Hebrews, esta opinión es indudable, sostenida por todas las autoridades. De allí, según este libro, los israelitas se esparcen de norte al este y entonces al sur en un fecha tardía. Estos son los puntos críticos de View of the Herbrews, desde que Amos 8:11-12 profetiza que los tribus irían del norte al este. Las migraciones de la población en el Libro de Mormón, sin embargo, siempre se mueven del sur al norte.
5. View of the Hebrews informa que los indios son israelitas porque ellos utilizan la palabra " Aleluya." Aquí está una de las pruebas favoritas de ese libro, una prueba excelsa de que los indios son israelitas. Mas la palabra nunca se utiliza en el Libro de Mormón. Además, una relación de treinta y cuatro palabras o fragmentos de sentencias utilizadas por los indios con equivalentes hebreos aparecen en View of the hebrews. Ningún lector del libro podría haber perdido este gráfico. ¡Si José Smith había querido componer los nombres para utilizarlos en el Libro de Mormón para justificar su reclamo de que él había encontrado en el hemisferio occidental auténticas palabras hebreas, él habría utilizado una lista ya hecha! Mas ninguna de estas treinta y cuatro palabras hebreas/indias (por ejemplo, Keah, Lani, Uwoh, Phale, Kurbet, etc.) tiene aún la más remota semejanza a cualquiera de las 175 palabras que aparecen por primera vez en el Libro de Mormón. [nota: Igualmente ninguno de los nombres creados por Spaulding, o dado por James Adair u otras fuentes modernas, son encontrados en el Libro de Mormón.]
6. View of the Hebrews dice que los indios son israelitas porque ellos llevan cajas pequeñas con ellos durante las batallas. Estas los deberán proteger contra heridas. ¡Esos son signos seguros, según el libro, de que los antepasados de los indios supieron del Arca del Convenio! ¡Cómo podría rechazar José Smith tal Hebraísmo notable y a menudo- atestiguado como esto? !Todavía en todas las escenas de batallas del Libro de Mormón, no hay una insinuación de cualquiera de tal arca, caja, ni bolsa que sirva como fetiche militar.
7. Según View of the Hebrews los indios son israelitas porque la tribu Mohawk era tenída en gran reverencia por las otras tribus, quiénes le pagaban tributos. Obviamente, para Ethan Smith, esto hace que los Mohawks sean vestigios de la tribu de Levi, la tribu de sacerdotes de Israel. Si José Smith creyó que los restos de tal tribu habían sobrevivido, él se olvidó de proporcionar esa información en el Libro de Mormón.
8. Según View of the Hebrews los indios son israelitas porque tenían un sacrificio diario de grasa en el fuego y pasaron su carne de venado por la llama, cortándolo en doce pedazos. Este gran indicio de "Israelitísmo" está también ausente del Libro de Mormón.
9. View of the Hebrews sostiene que los indios conocían un " Hebraísmo notable," llamado "colocando la mano en la boca, y la boca en el polvo." ¿Había creído José Smith esto, por qué el Libro de Mormón permanece silencioso en esta " señal segura del Hebraísmo"
10. Según View of the Hebrews, los indios perdieron rápidamente el conocimiento que ellos eran todos de la misma familia. El Libro de Mormón dice que esa familia y las afiliaciones tribales se mantuvieron por casi mil años.
11. View of the Hebrews reclama que los indios justos fueron activos "por mucho tiempo," hasta en tiempos recientes, y que su destrucción ocurrió acerca del año 1400 DC. Basando su convencimiento utilizando como evidencia los anillos de arboles de algunas de las fortificaciones de estas personas. El Libro de Mormón rechaza implícitamente esta noción informando que la destrucción de los Nefitas ocurrió en el siglo IV DC.
12. View of the Hebrews discute que los indios son israelitas porque ellos conocían las leyendas de Quetzalcoatl. ¡Pero la sorpresa aquí está en que View of the Hebrews demuestra más allá de toda duda que Quetzalcoatl no era Jesús - sino Moisés! ¿Quién podría ser este sino Moisés, el legislador antiguo de Israel? Quetzalcoatl era blanco, dio leyes, requirio sacrificios (la obediencia estricta), tuvo una serpiente con plumaje verde (bronceado, llameante – serpiente voladora en el desierto), orejas perforadas (como ciertos esclavos bajo la ley de Moisés), apaciguó la ira de Dios (por los sacrificios), se asoció con una gran hambre (en Egipto), habló de un volcán (Sinaí), anduvo descalzo (se quitó sus zapatos), desovó una edad dorada (siete años de abundancia en Egipto - que no tiene nada que ver con Moisés, por la manera), etc. Además el hecho que View of the Hebrews de la explicación de Quetzalcoatl como Moisés es contradictorio con el Libro de Mormón, ninguno de estos detalles asociados con Quetzalcoatl son incorporados en el registro de la visita de Cristo a la tierra de abundancia en 3er Nefi.
Ante estas importantísimas diferencias, las pocas y vagas similitudes palidecen.
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Por AllAboutMormons.com Webmaster - 30-11-2007
Muchas personas que están investigando la iglesia mormona encuentran propaganda anti-mormona. Contrario a lo que los anti-mormones quieren que creas, de hecho existe evidencia que apoya al Libro de Mormón. Como la Biblia, la evidencia del Libro de Mormón es circunstancial, no concluyente. No obstante, estas "pruebas" son muy convincentes.
Mientras que la evidencia es interesante, sería un error creer en el Libro de Mormón solo por prueba académica. La prueba académica es materia de constante revisión, pero un testimonio del Libro de Mormón dado por Dios no está sujeto a cambios.
Hay muchas pruebas de la autenticidad del Libro de Mormón. Aquí hay algunas:
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El Libro de Mormón describe los viajes de un hombre llamado Lehi y su familia de Jerusalén a las orillas del Mar Rojo. A pesar que el hecho que detalla a las arabias no estuvo disponible para José Smith, el Libro de Mormón cuenta con exactitud la geografía y la geología árabe.
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El camino tomado por Lehi en el Libro de Mormón corresponde a un camino principal en la antigua arabia.
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A pesar de que el material de hierro es raro en las arabias, el mineral está exactamente donde el Libro de Mormón indica.
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A pesar de que por años la gente creyó que no habían ríos que desembocaran al Mar Rojo, existe un río exactamente donde el Libro de Mormón indica.
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A pesar de que los mapas detallados de las arabias no estaban disponibles para José Smith, hay un sitio llamado "nehem" (que no es mencionado en la Biblia) en el mismo lugar donde el Libro de Mormón indica, y significa "duelo y consuelo", en perfecta armonía con la descripción dada en el Libro de Mormón.
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José Smith no fue el único quien vio las planchas de metal en cuales fue grabado el Libro de Mormón. Otros quince hombres también vieron las planchas y dieron una descripción de ellas. Sus testimonios pueden encontrarse en las copias modernas del Libro de Mormón.
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José Smith fue ridiculizado por años al decir que el registro del Libro de Mormón fue gravado en planchas de metal. Evidencias arqueológicas recientes han mostrado que el hacer registros en planchas metálicas de hecho fue una práctica antigua del Medio Oriente. De hecho, recientemente se ha descubierto un registro gravado en planchas de oro. Fue hecho por los Etruscos que fueron personas que tenían sus orígenes en el Medio Oriente (Turquía). Estas planchas tenían anillos de oro a los lados, exactamente como el registro original del Libro de Mormón.
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Muchos han criticado al Libro de Mormón porque fue escrito en egipcio "reformado". Ellos argumentan que los israelitas verdaderos nunca usarían el lenguaje de sus enemigos. Descubrimientos recientes han demostrado, no obstante, que se han conocido escritos egipcios reformados o modificados, incluyendo las formas demóticas y heriáticas.
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El Libro de Mormón describe a un hombre llamado Mulek (una forma corta de Malkiyahu) quien fue el hijo del Rey Israelita Sedequias; muchos han criticado al Libro de Mormón ya que ciertas lecturas (comunes) de la Biblia sugieren que Sedequias no tenía hijos. Sin embargo se ha descubierto recientemente en Jerusalén un sello antiguo con el titulo "Malkiyahu el hijo del rey".
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También hay pruebas de que el Libro de Mormón es, de hecho, una traducción de un antiguo texto hebreo, al igual que José dice.
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Contiene muchas formas poéticas llamadas "chiasmus". La importancia del chiasmus en escritos antiguos semitas se reconoce sólo en el siglo pasado. José Smith no podría saber de ellos.
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El manuscrito original del Libro de Mormón también contiene muchas frases gramaticalmente extrañas que desde entonces se han corregido. Por ejemplo, en lugar de "si... entonces...", el manuscrito original utiliza a menudo "si... y..." Esta construcción de "... y si..." no se encuentra en la Biblia y no es común en el inglés. Sin embargo, corresponde exactamente con el condicional hebraico.
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El Libro de Mormón utiliza unos 200 nuevos nombres que no se encuentran en la Biblia. Los recientes descubrimientos de las antiguas inscripciones hebreas han afirmado muchos de estos nombres "inventados", inclusive Ajá, Ammoniah, Chemish, Hagoth, Himni, Isabel, Jarom, Josh, Luram, Mathoni, Mathonihah, Muloki y Sam. ¿Cómo podría haber sabido José que estos nombres eran auténticos nombres hebreos?
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El Libro de Mormón usa el nombre de "sheum" para describir un grano. Aunque José Smith no podía saber, "sheum" es, en efecto, un antiguo nombre del Oriente Medio para "grano".
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El Libro de Mormón describe un pueblo que se les dio una tierra llamada "Jersón" "para una herencia." "Jersón" en realidad significa "una tierra de la herencia" en el antiguo idioma hebraico.
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A pesar de que José Smith no podía saber de muchos de los detalles de los antiguos cultivos de olivos (ya que no se mencionan en la Biblia), el Libro de Mormón describe la antigua práctica Israelita con gran exactitud.
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El Libro de Mormón describe antiguas fortificaciones que son notablemente similares a las encontradas en excavaciones arqueológicas recientes en las Américas.
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El Libro de Mormón describe un pequeño grupo de personas que vinieron de Israel para las Américas (probablemente Centroamérica, aunque en el Libro de Mormón no se especifica la ubicación exacta). El Libro de Mormón sugiere que este grupo relativamente pequeño de personas últimamente se mezcló con los pueblos que han emigrado a las Américas a través del estrecho de Bering. Curiosamente, hay pruebas sustanciales de una influencia hebrea en el idioma uto-aztecano de Centroamérica. Aunque uto-aztecano no se deriva del hebreo, el hebreo parece haber influenciado su desenvolvimiento. Hay más de 1000 similitudes entre el antiguo hebreo y uto-aztecano, inclusive el uso del plural sufijo "-im" en hebreo e "-ima" en uto-aztecano, el pasivo prefijo "ni-" en hebreo y el prefijo "na-" en uto-aztecano, la palabra hebrea "yasab" y la palabra uto-aztecana "yasipa", que significan "sentarse o detenerse", la palabra hebrea "adán" y la palabra uto-aztecana "otam", que significan "hombre", la palabra hebrea "katpa" y la palabra uto-aztecana "kotpa", que significan "los hombros", las palabras hebreas "ya-'amin" y las palabras uto-aztecana "yawamin", que significan "él acredita", etc. El Dr. Roger Westcott, un profesor emérito de antropología y lingüística en la Universidad de Drew (quien no es mormón), así como otros, han confirmado que estas similitudes no pueden ser ignoradas.
Varios académicos no mormones (evangélicos) han escrito un fascinante artículo sobre estas y otras evidencias, lo que sugiere que de hecho son convincentes pruebas de la veracidad del Libro de Mormón.
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Pie de Foto: el Dr. Abdulazzis Toman Altwaijri, Director General de la Organización Islámica para la Educación, las Ciencias y la Cultura junto con Elder Gonzalo Sepúlveda, Director de Asuntos Públicos, Area Chile.
Excelente relación de la Iglesia de Jesucristo con altos dirigentes del Islam a nivel Latinoamericano.
La Iglesia de Jesucristo fue invitada a la Reunión de Directores de Centros Islámicos de Latinoamérica. La Universidad de Chile de Santiago fue el escenario de esta cumbre.
Con ocasión de la Sexta reunión de los Directores de Centros Islámicos y asociaciones islámicas de Latinoamérica, la Iglesia de Jesucristo fue invitada a participar junto a otras denominaciones religiosas. En el evento se trato la importancia de la educación para el desarrollo de las buenas relaciones y el respeto entre las diferentes formas de pensamiento. A la reunión asistió el Ministros José Viera Gallo y otros personeros del mundo político y empresarial. En un descanso de la reunión el Dr. Altwaijri compartió con elocuencia al Elder Sepúlveda sobre la ayuda humanitaria de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, recibida con motivo del Tsunami que afecto al sudeste asiático y celebro la amistad existente entre ambas religiones. Prometió visitar la manzana del Templo de Santiago a su regreso en Noviembre de este año.
http://www.iglesiadejesucristosud.cl/site/index.asp?idd=136&pag=detail
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Las escritos de los Indios Americanos son fuertes evidencias que los hechos descritos en el Libro de Mormón sucedieron realmente. Por ejemplo, la evidencia que sostienen los mormones que los Indios Americanos son descendientes de Israel, son dados por un traductor del Título de los Señores de Totonicapán. (Para entender, sea informado que el Libro de Mormón profesa ser un registro de grupos antiguos de personas que partieron de Jerusalén y otras tierras para navegar a las Américas.) "El texto original del Título de los Señores de Totonicapán se registró en 1554 en el idioma de los Quiché de Guatemala y basado en leyendas de varios siglos de antiguedad." El traductor parece indicar que tales grupos migratorios posiblemente podrían haber existido. En el resumen de sus conclusiones, él hace la siguiente declaración:
"Las tres gran naciones de los Quiché... son descendientes de las Diez Tribus del Reino de Israel, a quienes Shalmaneser redujo a cautiverio y , encontrándose en la frontera de Asiría, decidieron emigrar....
"Estos, entonces, eran las tres naciones Quichés, los descendientes de Israel, con el mismo idioma y las mismas costumbres y tradiciones.... Ellos eran hijos de Abraham y Jacob....
"Ahora en el veinte-octavo de septiembre de 1554 firmamos esta confirmación en la que hemos escrito el que por la tradición que nuestros antepasados nos dijeron, que vinimos de la otra parte del mar, del Civán-Tulán, fronterizo con Babilonia" (el Título de los Señores de Totonicapán, Dionisio José Chonay y Delia Goetz, Norman, Oklahoma: University of Oklahoma Press, 1953, pp. 167, 170, 194).
Se ha dicho que la sangre de estas personas migratorias fluye en las venas del las tribus Blackfoot y Blood Indians de Alberta, Canadá; en el Navajo y el Apache del Suroeste Norteamericano; el Inca de Sudamérica occidental; el Azteca de México; el Maya de Guatemala; y en otros grupos INDIO AMERICANOS en el Hemisferio Occidental y las islas del Pacífico.
Ted E. Brewerton, "The Book of Mormon: A Sacred Ancient Record," Ensign, Nov. 1995, Pag. 30
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